Cascajal, la mejor esquina de Magangué
Por: Jorge Arrieta Cáez


Hablar de paz, cultura, artesanía, liderazgo, crecimiento social y económico y cognitivo es hablar de la mejor esquina que tiene Magangué en el área rural. Se trata del corregimiento de Cascajal, a escasos 10 km de la cabecera municipal, por vía terrestre completamente asfaltada, con una población aproximada de 10000 habitantes. Un pueblo acogedor con gente pujante, que a punta de sacrificio ha logrado alcanzar el reconocimiento de propios y extraños, siendo punto de obligada funcionalidad y de partida para cualquier emprendimiento en el área administrativa y educativa de nuestro Municipio, en su contexto rural.
Muy a pesar de contar con muchos haberes a su favor, Cascajal sigue enclaustrado en la órbita de lo corregimental, perdiendo muchas oportunidades de crecimiento y de infraestructura de servicios que representarían para su población y, las circunvecinas, una mejor calidad de vida, que a bien puede colocarse en el mejor escalón de la representación departamental.
Cascajal, a través de sus avances de infraestructura cuenta con buen servicio de agua potable por más de 30 años, servicio de energía eléctrica, centro de salud, instituciones educativas, televisión por cable, escuela de formación deportiva, servicio de gas domiciliario entre otros. Con una fortaleza en lo cultural y sus artesanías reconocidas en muchas partes de nuestro país, sin echar de menos lo cognitivo, donde se ha destacado de manera sobresaliente la formación profesional, siendo que en cada hogar hay un de ellos, educados con el esfuerzo de sus familias, sin distingo de clase: el pescador, la ama de casa, el fabricante del sombrero, el campesino, las artesanas, el comerciante cuenta con un profesional. Se puede ameritar lo que a vox populis, muchos han expresado que la densidad intelectual de este pueblo sobresale, en mayor grado, que la de muchos otros municipios del país.
Con todas estas fortalezas y características reunidas, Cascajal merece un futuro mejor, el avance de su porvenir y de su progreso. Además, de convenir la necesaria cobertura geopolítica tan necesaria para nuestro desprendimiento territorial que hoy el municipio de Magangué presenta una congestión marginal e insostenible en su área administrativa y social.
Por tanto, no es una utopía pretender elevar a Cascajal a la categoría de municipio, cuando contamos con los principales cimientos para alcanzar esa categoría. Ya logramos la mayoría de edad para conformar una nueva célula administrativa, reconociendo el acoplamiento jurisdicional de importantes pueblos vecinos, que nos acompañaran en esta justa aspiración.
El progreso de los pueblos, en la naturaleza de su origen y crecimiento, no se puede detener. El deber de los gobiernos es fomentar la presencia de nuevas organizaciones territoriales en función de la conformación de un Estado descentralizado y soberano.
No olvidemos que la descentralización refuerza el carácter democrático del Estado, y le asigna un patrimonio propio y una gestión independiente de la administración central.
Estos pensamientos encubados en el ayer y que ahora revivimos fueron guía y norte de recordados hijos de la tierra natal como: Napoleón Posada Pérez (+), Libardo Alexis Pérez Càez (+), Remberta Càez (+), Jaime Acostas, Ing. Jaime Díaz Turizo (+) de Ceibal, Doctor José “Joche” Cortázar Càez y muchos otros recordados coterráneos, que hoy nos anima a revivir este proyecto inaplazable para ver emancipado a nuestro corregimiento y esperar un nuevo amanecer asociado para construir un mejor bienestar para nuestras generaciones y cumplir con el deber de desarrollar el destino de nuestra tierra natal.
Nos anima también, la reciprocidad que tiene el gobierno departamental con este proyecto, y creemos que una segregación del municipio de Magangué favorece su economía, así como también los demás factores políticos, sociales, geográficos, étnicos y antropológicos que congrega la segregación propuesta.
A través de este solidario comentario, invito a todos los cascajeleros residentes, los que se encuentran en otros lugares y también a los amigos de las poblaciones vecinas que democraticemos este proyecto, para reclamar con justicia y propiedad un mejor crecimiento de bienestar, mucho más, cuando contamos con un excelente recurso humano, capaz de dirigir los destinos del nuevo ente territorial.
¡YO AMO CASCAJAL…! ¡MUNICIPIO!
